Se detiene momentáneamente al notar las frías manos de Seiren despojándole de la parte superior de su ropa interior... pero se trata de sólo un momento de quietud.
Describe un círculo de pequeños besos alrededor de su ombligo, mientras con movimientos rápidos desnuda completamente a la vampiresa. Suspira.
Sus dedos acarician la piel de los muslos de Seiren, disfrutando del tacto de seda que estos le proporcionan.